“Es tan o más importante la situación que se vive en el encierro como las medidas que se tomen para prevenir hechos ilícitos, porque de nada nos sirve un encierro conflictivo de 5, 10 o 50 años. Las cárceles federales en los últimos 5 años han vivido un cambio positivo profundo, se ha superado la superpoblación carcelaria”.
“Trabajar es una obligación para los condenados, con los que cuesta llevar adelante, tanto procesos de trabajo como de educación, es con los procesados. De los condenados el 60% trabaja y cobra un salario el cual es administrado en gran parte por el juez. El 21% se destina a la futura reparación de las víctimas”.
“La gestión que me encargó la presidenta se basa en tres pilares: trabajo, educación y reparación a las víctimas. Esta es la única forma de que al momento de obtener la libertad, el encarcelado se reconcilie con la sociedad. Se está trabajando mucho en el pre-egreso y patronatos de liberados, porque todavía nos falta, estamos buscando vínculos con empresas, para trabajar en conjunto y cooperar con gobiernos provinciales, porque en algunas provincias la situación es muy mala”.
Ante la creencia de que se necesitan mas cárceles, explica que “ante los altos niveles de superpoblación en la Provincia de Buenos Aires, ningún condenado va a poder cumplir con el sistema de internación, ninguno va a poder salir con visión de reinsertarse. Para esto se necesita una nueva visión, con capacidades no superiores a 500 personas, hay que estudiar como deben ser y para que”. |